Por Mathias Olguín.
Si bien su camino en el deporte comenzó desde la infancia, la trayectoria de Patricio Saavedra ha estado marcada por giros inesperados. Desde sus primeros pasos en el fútbol, pasando por su formación en el Club Deportivo Universidad Católica, hasta las lesiones que lo alejaron temporalmente del deporte, su historia refleja una combinación de esfuerzo, superación y obstáculos que lo han llevado a forjar un carácter inquebrantable. Sin embargo, su vida dio un giro radical en 2016, cuando un accidente de tránsito lo dejó con múltiples fracturas que lo obligaron a cambiar algunas cotidianidades de su vida.
Lejos de rendirse, Patricio enfrentó un desafiante proceso de rehabilitación que no solo le permitió recuperar movilidad, sino también descubrir un nuevo propósito en el deporte adaptado. Su ingreso al fútbol 7 paralímpico no solo significó una nueva oportunidad para competir, sino que también lo llevó a convertirse en un referente dentro de la disciplina.
En este cuarto capítulo de Deportistas sin Límites, espacio auspiciado por el Instituto de Rehabilitación Neurosports, exploramos su recorrido desde su integración al deporte adaptado hasta su llegada al Equipo Paralímpico de la Universidad Viña del Mar. A través de su testimonio, conocemos los desafíos que ha enfrentado y cómo su pasión lo ha llevado a representar al país en competencias internacionales, dejando una huella imborrable en la disciplina.
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¿Cómo fue tu relación con el deporte durante tu infancia y adolescencia?
En mi infancia tuve altos y bajos con el deporte. Cuando yo era chico me gustaba mucho jugar fútbol, pero tuve dos lesiones en mi rodilla izquierda que fueron graves. Bueno, hay que aclarar que cuando era chico yo no tenía discapacidad, entonces era igual bien agitado, deportista, hacía varias cosas. Me gustaba mucho nadar, porque partí nadando a los 5 años de edad… Ese era como mi “principal” deporte.
“Como te digo, a los 15-17 años tuve dos lesiones y estuve parado un año por un crecimiento acelerado y una pérdida de desclasificación en mi cartílago de la rodilla izquierda”
Cuando era chico jugué en el Club Deportivo Universidad Católica. Estuve ahí un año en el club y, uf, como anécdota, yo jugaba de arquero, en serio. Así partí jugando fútbol. Siempre me gustó jugar arriba, pero me costaba demasiado porque me lesionaba mucho, entonces jugaba al arco y esas fueron mis primeras instancias en el fútbol.
¿De dónde nació tu pasión por el fútbol? ¿Tu familia era deportiva?
No, nada. Mi papá, mi hermano, nada, cero deporte. Mi familia por el lado paterno es cero deporte. Son fanáticos del fútbol, sí, pero muy poco deporte. Eso sí, yo tengo fotos y ahora hace poco vi un recuerdo de mi abuelo materno que jugaba fútbol y yo lo conocí muy poco en verdad, porque él falleció en el año 1995, cuando tenía 3 años. Conozco muy poco o casi nada de él, tengo como dos recuerdos de mi abuelo.
“Vi una foto el otro día que me mostraba mi mamá que él estaba jugando a fútbol y como que igual me llamó la atención porque dije -Oye, por fin veo a alguien que hace deporte en mi familia-”.
No tuve muchas motivaciones por fuera. Siempre mi motivación personal era que yo veía el fútbol y me gustaba jugar fútbol, cuando era chico, bueno, uno siempre sueña con ser futbolista. Yo vivía en un pasaje. Entonces, en el pasaje salíamos a jugar y nuestra entretención era jugar a la pelota. Era un pasaje cerrado, con todo de tierra y jugábamos todo el día. Me tenían que salir a buscar para entrar y todo. Yo me escapaba de la casa para ir a jugar a la pelota. A veces, cuando mis amigos estaban enojados, ellos gritaban hacia dentro… De hecho, yo tenía un amigo que se llama el Chino y gritaba -Tía, el Pato se escapó- y mi mamá me iba a buscar y me quedaba en la puerta re-picado.
¿Cómo llevaste el deporte con los estudios en ese tiempo?
Ellos tenían un plan de que yo salía a las cuatro de la tarde del colegio y tenía que ingresar a las cinco de la tarde en el complejo de la Universidad Católica. De las cinco hasta las ocho de la tarde-noche estaba entrenando. Estuve así un tiempo y después, claro, como tú bien dices, era muy difícil si no tienes motivación de que pueda jugar. Era muy difícil como tú dices poder ir, jugar, pues por eso también lo ví poco, porque me costaba ir al final. Estaba en un proceso donde quería otras cosas igual, entonces no iba siempre. Un día me llamaron y me dijeron que no fuera más, pero tampoco estaba tan motivado en ese momento.
“Ahora que lo pienso digo -Pucha, sabés que, debería haber ido, debería haber seguido y todo-.”
Cambiando de tema ¿Cómo viviste el impacto de tu accidente que provocó tu discapacidad? ¿Qué recuerdos tienes de esos días?
Mi discapacidad fue en el año 2016. Fue un accidente de tránsito. Yo en ese momento estaba trabajando en una viña e iba camino al lugar. Fue un día a las ocho de la mañana y un auto me chocó con un espejo, fue algo super repentino, algo inesperado y fue tan rápido. Osea, un choque en la calle, un choque supernormal y bueno, el accidente sí me afectó a mí en el brazo, ya que el auto me pegó a mí directamente y recibí la mayor parte del impacto. Eso me provocó múltiples lesiones, ya que tuve doce fracturas en la columna, tuve una fractura de húmero, se me perforaron los pulmones, tuve cuarenta y cinco ataques cardíacos, un tec cerrado, dos operaciones que me hacen interferencias de nervios, donde me sacan nervios del corazón para darme movimiento en el brazo. Eran unas operaciones relativamente nuevas en el fondo para poder ejercer el movimiento en mi brazo, las cuales una tuvo efecto y puedo mover el hombro ahora, pero antes no podía ni siquiera hacer eso.
“Pasa de que el tema de mi accidente fue justo para la Copa América. Ese día tenía planificado hacer un asado en mi casa viendo el partido de Chile contra Colombia. Fue el 22 de junio del 2016.”
Yo estuve de cumpleaños el partido de Chile contra México, el 18 de junio, cuando le ganó 7-0. No hice nada ese día porque no andaba muy animoso y dije -Ya sé, hagamos algo los días que vienen. Hagamos algo en el partido contra Colombia-. y ese día tuve el accidente. Cuento corto, yo estuve dormido 4 días y yo despierto, despierto como una sala blanca, no entendía nada, no cachaba nada del choque y de repente como que un enfermero me empieza a contar donde yo estoy. Lo primero que le pregunto es -Oye, ¿y cómo salió Chile?- y se ríe y me dice -Estamos en la final contra Argentina-. Entonces, ahí llegan y me colocan una tele. Es una tele que en verdad ni se veía nada, yo ni me acuerdo. No tenía antena. La cuestión es que me pusieron una tele y yo pude escuchar el partido, ni siquiera lo pude ver porque estaba muy dormido, estaba en la UCI.
“Después entendí lo que en realidad me había pasado. Eso igual me marcó a mí, pero fue una anécdota del momento.”
¿Cómo fue tu proceso de rehabilitación y adaptación a tu nueva realidad tras el accidente?
En mi caso, yo tuve que primero volver a aprender a caminar, ya que estuve un año sin hacer nada. Tuve que aprender a caminar rápido y después a trotar. Así estuve durante todo un año y medio en rehabilitación. Donde estuve ellos se portaron re bien, fueron un siete. Después, tuve que volver a adaptarme con el inmovilizador para poder hacer mi vida diaria, porque no era solamente el deporte, era el volver a adaptarme a la vida, volver a adaptarme a cortar la comida, a limpiarme con una mano, a secarme con una mano, a hacer todo lo que antes comúnmente hacía normalmente. Fue difícil, pero no es nada del otro mundo.
¿Qué pasaba por tu mente?
Ese proceso para mí fue super bonito, entre comillas, uno de los mejores y uno de los momentos de mi vida que más me acuerdo porque siempre tuve mucha gente que me apoyara. Siempre tuve una red de apoyo muy buena, mi pareja, mis papás, amigos. Bueno, igual tuve amigos que desaparecieron, igual hubo gente que yo no los ví más, pero la mayoría de las personas que yo consideraba estuvieron ahí. Me sentía bien, tranquilo y feliz por eso.
“Disfruté un proceso de mi vida porque me lo tomé como unas vacaciones, ya que venía de una vida muy estresada. En el fondo yo trabajé desde muy chico, estudié desde muy chico y nunca había parado”
Cuando me pasa esto, yo estoy trabajando en una viña como ingeniero comercial. Estaba estudiando en la USACH, terminando mi carrera y estaba de noche y no paraba, no paraba. Entonces, fue como bueno -Relájate- y ahí estuve un año y medio, dos años en mi casa.
Llevándolo al ámbito deportivo ¿Cómo llegas al deporte adaptado?
Yo llegué al deporte adaptado a través de la H, a través de Diego. Diego es un terapeuta que le dije -Sabes que, estoy chato de estar acá, quiero hacer algo, a mí me gusta jugar a la pelota, yo igual siento que ya puedo hacer muchas más cosas, me siento bien-. Yo nunca me sentí enfermo, nunca me sentí así como una discapacidad, nunca me sentí menos ni más, seguía mi vida normal, y en eso él me dice -Pero y por qué no intenté con el deporte adaptado-. Diego había hecho su práctica, creo, en la Municipalidad del El Bosque e implementó algo de deporte adaptado, entonces tenía algunos contactos y ahí conocí a Sebastián Villavicencio, el actual presidente del Comité Paralímpico. Yo lo conocí cuando él estaba allá en El Bosque y jugaba al básquet.
“Ese año llegué al bosque y fue la primera vez que El Bosque ganó un partido. Imagínate, El Bosque, fue un momento histórico porque siempre perdía”.
Yo llegué con solamente una discapacidad física y hasta ahí no más, porque como te digo, yo me siento bien. O sea, yo voy a jugar contra cualquiera de igual a igual.
Con lo que me mencionas ¿Cómo fue el camino para llegar a la selección chilena de fútbol 7 paralímpico?
Cuando llegué al bosque, jugué el primer nacional y de ahí me ve el profe Felipe Reyes. Él me llama y me dice que si quería jugar por la selección y que si quería jugar y todo. Ese fue mi primer encuentro en el año 2017. Ahí llegué a la selección chilena, estuve en el primer concentrado. Al siguiente año nosotros viajamos a Ecuador y me nominaron capitán, pero eso para mí fue una sorpresa porque no fue una nómina de mis compañeros, sino una nómina de los profes. Igual, dentro de todo, el camarín era muy chico, porque yo tenía 25 o 26 años y los demás chicos tenían 17 y 18 años. Fue una nómina que ellos decidieron porque en un momento igual ese camarín estaba compuesto por diferentes grupos. Yo soy bueno para echar la talla, hablar con todos y quizás por eso me escogieron como capitán de la selección.
“Al principio igual no me gustó mucho, porque yo era el nuevo, ni siquiera había jugado un partido titular, te lo juro que sí. No estaba en la nómina titular para jugar el primer partido”.
¿Qué significa para ti el hecho de ser capitán?
Para mí hoy en día ser capitán es sentirse parte del equipo, siento que tienes que tener una mochila para levantar a tus compañeros y yo respondo a eso y me gusta, me gusta porque tengo experiencia, tengo voz. Son cosas que de repente necesita el equipo cuando estamos más caídos, sobre todo cuando estamos hecho bolsa. Ahí hay que aparecer, hay que aleonarnos y a veces pucha, todos tenemos buenos y malos días, pero en el fútbol de repente tienes que tener alguien que tire para arriba y ese soy yo.
A mí me gusta jugar, a mí me gusta alegar y me gusta que cuando viene un tipo molestando, yo me agrando, yo me agrando y voy y le juego de igual igual. Busco el duelo y le gano, ¿cachái? Estoy ahí pendiente de ganar. A veces a lo mejor no gano, a lo mejor sí, no sé. Es muy relativo eso, a lo mejor puedo hacerlo bien o mal, pero esa es mi esa es mi sensación.
¿Cuál fue el evento o certamen internacional que te marcó?
Mundial de España 2024. Desde que llegué siempre soñé ganar algo con la selección. Nosotros partimos en 2015 y yo llegué en 2017, entonces me siento un pionero en esto en Chile. Para mí, haber salido tercer lugar del mundo en España, en el mundial B, fue un logro. Es algo que casi nadie ha logrado y que nosotros como equipo marcamos un antes y un después. Estamos en un hito dentro de la historia de Chile. Entonces, a mí eso me dejó marcado. Salí goleador como dos o tres veces en el campeonato, pero cosas que me marcan a mí en el deporte y en este deporte colectivo es eso, haber ganado algo y haber dejado el nombre de nuestro país en lo más alto. Quizás, ser tercero, pero es algo que no se había logrado… entonces, es un escalón que ya tenemos que superar, ya somos terceros y ya no podemos ser menos.
Además de tu participación en el certamen internacional ¿Cómo fue tu camino para integrarte al Equipo Paralímpico de la UVM?
Yo jugué por El Bosque y me fui porque no tenía mucha expectativa de poder seguir jugando. No podía seguir creciendo porque una, me quedaba muy lejos, y no habían jugadores para el próximo campeonato, ya que todos tenían discapacidad cognitiva y un requerimiento para jugar el campeonato paralímpico en esos momentos que, justo cambió, era tener discapacidades físicas, no más. Entonces ya los chiquillos no calzaban. A raíz de eso yo me voy a Teletón. Con Teletón jugamos el primer campeonato y salimos campeones. Ese año jugamos contra Viña y le ganamos 6-1. Viña iba ganando 1-0 en el primer tiempo haciendo un partido super correcto. Ya habían sido bicampeón en ese momento y venían agrandados todos, agrandados a jugar, Viña bicampeón, no había perdido con nadie, ¿cachái?. Me acuerdo que jugué por Teletón ese año y ganamos todo. Le ganamos 6-1 a Viña y ahí después hablé con el profe Marco, me acuerdo una vez, nos juntamos en una reunión y me salió una oportunidad, ya que me estaban ofreciendo una beca igual.
“Así que dije -Ya, ¿ voy a irme para Viña-. Aparte, me gusta porque veía harto compromiso de afuera. Llegamos y hay indumentaria, cosas que no tiene otro equipo”.
Esas cosas te motivan o me motivan a mí por la persona, el ver que yo estaba en un equipo que me representa. Hoy en día llevo 5 años y siento que el equipo me representa. Así llegué. Estos años ha sido un crecimiento muy exponencial y debido a que ha habido mucho más visibilización. Hoy en día tuvimos unos juegos panamericanos en Chile que entregó visibilización tanto televisada, tanto en redes sociales, TNT Sports, Chilevisión, TVN, comentaristas como Pedro Calcuro que nos hablaban. Llegó mucha gente. Bueno, UVM sacó dos equipos por la cantidad de jugadores que tiene y ahora Teletón también tiene dos equipos. Entonces, ha crecido mucho, por eso te digo que el crecimiento ha sido muy exponencial a través de la visibilización.
¿Cuál es tu meta para este 2025?
Quiero estar en condiciones para poder jugar el 2025 y el 2026. Yo tengo 32 años. Quiero jugar el próximo mundial A y ya con eso me sentiría en un pick en mi carrera. Ahí para más adelante quizás me voy a proponer nuevas metas. Todo va a depender de mi condición física, de cómo esté la selección. Hoy en día estoy bien y me siento cómodo jugando, me siento super tranquilo. Sí, sentí que en el 2024 estuve en mi pick. Ahora este año voy a estar en “prime”. Hice siete goles en un mundial, nunca había hecho tantos goles, así que me sentí bien, jugué varios partidos e hice goles importantes. Contra Italia estábamos perdiendo 1-0, después empatamos 1-1, íbamos perdiendo 1-2, 1-3, y lo empatamos 3-3. Estamos en el minuto 55 y nos hacen el 3-4 y nos desmoronamos. Dieron tres minutos de alargue y en el minuto 63 hago el gol del 4-4. Salimos celebrando todos, yo con las rodillas “rotas”, celebro y voy a celebrar la cámara a lo matador Salas.
“Nos vamos al alargue y ahí fue un cambio de switch y nosotros nos empoderamos. La historia terminó 7-4 para nosotros, a favor. Italia no pudo”.
Nos sirvió mucho la experiencia de haber jugado el 2022 en Italia el Mundial y haber perdido el tercer y cuarto lugar con Japón. Incluso perdimos la opción de estar en la final en Italia. Porque íbamos ganando 2-1 a Colombia, nos empatan 2-2. Después, vamos ganando 3-2 a Colombia y en el último minuto nos pasa lo mismo que a nosotros nos pasó con Italia. Nos dan la vuelta y no nos dio el físico.


