Por Mathias Olguín.
Diego César Alonso Reyes Padilla, de 26 años y de nacionalidad peruana, encontró en el fútbol una pasión que lo impulsa a seguir adelante, incluso después de haber enfrentado uno de los momentos más difíciles de su vida.
Un accidente ocurrido en el año 2012 le dejó una discapacidad en el lado izquierdo de su cuerpo. Sin embargo, lejos de querer rendirse, decidió hacer del deporte una herramienta de superación. A pesar de haber vivido episodios de discriminación, su determinación y amor por la disciplina señalada lo han llevado a seguir compitiendo y demostrando que los límites están hechos para ser desafiados.
En esta segunda edición de “Deportistas Sin Límites”, auspiciada por el Instituto Neuro Sports de Chile, Diego comparte su historia de esfuerzo, su vínculo con el fútbol, los desafíos que ha enfrentado y cómo ha logrado sobreponerse a la adversidad para seguir cumpliendo sus sueños.
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Diego, tu vida ha tenido harto movimiento desde pequeño ¿Cómo fue tu infancia en Perú? ¿Qué tal fue el cambio hacia nuestro país?
“Fue muy variada, me mudé de un lugar a otro, aunque después fue estable. Empecé a jugar a la pelota desde los 8 años, más o menos, y me acuerdo porque estaba en tercero básico. Había un campeonato en mi colegio que era por cursos, en el cual los profesores jefes empezaban a preguntar quién quería ser delantero, volante o arquero. Me acuerdo que, cuando preguntó quién quería ser arquero, nadie levantó la mano y yo, como chalaco e hincha del Sport Boys, dije -Ya, yo-. Ahí fue cuando nació este, entre comillas, hobby por el fútbol.”
“Después llegué a mi casa, tuve que pedir a mi tío que me preparara para jugar al arco y él me acompañó. Me ayudó mucho y, justamente, mi tío era hincha del Sporting Cristal, por lo que me llevó a probar como arquero en ese club, pero lamentablemente no pasé la prueba y me esforcé mucho desde ese momento. Me levantaba a las 5 de la mañana, salía a correr, comía un buen desayuno, era algo muy monótono y donde pude aprender mucho. Me tocó la oportunidad de irme a Chile a mis 13 años de edad. Llegué, atajaba bien y jugaba bien hasta que me pasó el accidente del año 2012, justo el día después de navidad.”
Por lo que tengo entendido, es a raíz de ese accidente que se presentó tu discapacidad en el lado izquierdo. ¿Cómo ocurrió? ¿En qué consiste?
“La verdad, no sabría cómo decirlo porque no me acuerdo… no me acuerdo. Estuve con mi hermano ese día, lo estaba acompañando porque tenía que ir a jugar a la pelota y, como siempre, uno quiere estar ahí… cosas que pasan, ¿no? Me atropellaron. Con el accidente comenzó mi discapacidad, ya que nada pasa gratuitamente, si es que se puede decir así. Quedé con secuelas como epilepsia y hemiparesia espástica en el lado izquierdo, siendo esta última la que me acompaña hasta hoy. A modo de explicación, la hemiparesia consiste en que el cerebro, o cierta parte del cuerpo del sector izquierdo, está como «atrofiada», lo que provoca rigidez muscular y limita el movimiento en ese lado. Eso, en resumen”.
“De un momento a otro, pasé de querer ser futbolista a tener que pensar en mi futuro. ¿Qué carrera estudiar? Fue un dilema importante porque quise intentar continuar en el fútbol, pero las circunstancias no eran las mejores en ese entonces, a pesar de haber jugado un tiempo en Everton de Viña del Mar.”
¿Cómo describes los primeros años con la hemiparesia espástica? ¿Qué pensabas?
“¿Estuve deprimido? Sí. Comía mucho por la ansiedad, pero siempre tuve la mentalidad de querer volver a caminar, volver a jugar, volver a estar bien, y eso fue lo que me motivó. Me llené de positivismo y de fuerza, por lo cual ahora estoy bien, en mi mejor versión… quizás no como antes, pero estoy bien, ¿me entiendes? Llegué a estar mejor de lo que estaba antes, y eso fue una gran recuperación que, creo yo, tuvo que ver con la Teletón (2013-2015), la rehabilitación y muchas otras cosas que me ayudaron a estar como estoy ahora.”
“Me recuperé rápido. Como te dije, fue esa necesidad de querer seguir. Es ese bicho que te pica y te hace sentir la sensación de decir -No lo hice, quiero hacerlo, quiero hacerlo, quiero hacerlo-. Eso fue lo que me ayudó a recuperarme mucho más rápido. Después del accidente volví a jugar en Everton, pero no fue lo mismo, así que tuve que dejarlo. Luego jugué en un equipo de Concón, pero no me gustó y también terminé alejándome.”
¿Cómo llegas al Equipo de Fútbol 7 UVM Paralímpico? ¿Por quién lo conociste?
“Conocí a Víctor y me llevó a la UVM, donde desde el primer momento me sentí muy bien tratado. Sin embargo, después me salí por ciertas cosas… por pelotudo, la verdad. Ahora regresé de nuevo y bueno, no me quiero mover de aquí, ya me gusta, tengo mi visión ahí. Igual juego fútbol 7 y, como te dije antes, soy arquero. El profe Marco me comentó que hacían falta defensas, ya que en el equipo hay tres arqueros, pero el día del paseo hablé con él y me dijo que no había problema en intentar jugar en el arco como arquero alternativo, para que Jairo tenga competencia.”
En tus pasos por el equipo de la UVM ¿Qué sensaciones te ha dejado?
“Muy buena familia. La verdad es que me he sentido muy parte del equipo porque los padres y los del equipo tenemos momentos de diversión. Cuando fue el Campeonato Nacional de 2024, Claudio muy amablemente me invitó a su casa y estuvimos allí. Me he sentido muy bien acogido, digamos que es una segunda familia.”
Por otra parte, quiero saber más sobre tu experiencia al dejar tu país y comenzar una nueva vida en otro. ¿Cómo ha sido para ti empezar desde cero en un lugar diferente?
“Cuando yo llegué era un niño, entonces para todo niño es como un juego nuevo, ¿no? No fue difícil porque, bueno, la adaptación uno siempre tiene que saberla llevar. Para mí, lo más importante era estar con mi mamá y mi hermano que son mi familia. Quizás en los en los colegios y liceos fue un poco difícil porque era extranjero y, en ese entonces, era mucho el tema de la discriminación, el tema de -ah tú eres de allá, oh sí, la ****, esa ***-. ¿Me entiendes? Pero con el tiempo uno se gana a las personas, ya sea jugando fútbol o quizás haciendo otras cosas. Al final uno tiene que aprender a defenderse.”
Tengo una duda en relación a cuando se presentó tu discapacidad ¿Sentiste que la discriminación fue peor?
“De que hubo mucho apoyo hubo, pero la discriminación fue un poco más aún por el tema de que cogía y demás, ¿no? Pero eso lo aprendí a llevar. No me importaba lo que la gente decía. Los niños son niños y, a veces, los jóvenes pueden ser aún más crueles, ¿no? Como dicen, hoy en día los jóvenes pueden llegar a ser más crueles que los adultos. así que no intentaba tomar atención a eso y seguía con mi vida, seguía con mi propósito que era jugar o estudiar. Tuve que mantener esa mentalidad durante toda mi infancia y juventud en Chile. Era como un caballo de carreras, solo mirar hacia adelante, correr y nada más.”
¿Qué significa el fútbol para ti?
“Obviamente un espacio de desahogo y de liberación del estrés. Uno al jugar, al correr, al hacer ejercicio, bota endorfinas y eso es sanador. Entonces, cuando juegas y golpeas un balón es sanador. Tu mente se distrae y se desocupa, es como que olvidas todo e intentas estar concentrado en el partido 100% corriendo tras balón mientras ves a tu compañero. Piensas en cómo va a ser la próxima jugada, así como nos enseñó el profe. El fútbol te ayuda a desaparecer por un rato de la faz de la tierra y concentrarte en ti mismo.”

¿Cuáles son tus desafíos para este año?
“En el ámbito profesional quiero estar en un trabajo estable, mientras que en el ámbito deportivo quiero estar presente para mi equipo y para poder dar la mejor versión de mí, digámoslo así. Quiero dar lo mejor para el equipo y que la confianza siga siendo la misma, lo que hemos hecho últimamente y hemos ido construyendo.”
¿Cómo ha sido el desafío personal aquí en Chile?
“Lo que llevo aquí en Chile, todo lo que ha sido futbolísticamente, ha sido complejo, pero siempre uno tiene que buscar su oportunidad. Si uno no busca, no encuentra. Si uno no entrena, no mejora… Uno tiene que ir buscando entrenar y saber demostrar lo que uno vale para que del otro lado digan que -juega bien y deja bien a su país- una cosa así. Esa es como la presión.”


