Por Mathias Olguín.
Aunque Vicente Vidal es conocido actualmente como goleador del último Campeonato de Fútbol 7 Paralímpico de Chile, su destreza no se limita a los campos de juego. El deportista de 17 años, originario de Punta Arenas, también brilla como representante nacional en tenis de mesa paralímpico, consolidándose como un atleta versátil y comprometido con el deporte adaptado.
En su último año de enseñanza media en el Liceo Salesiano San José, Vicente combina sus responsabilidades académicas con su pasión deportiva, llevando en alto el nombre de su región. Este 2025 promete ser un año clave para él, lleno de desafíos y metas tanto en lo académico como en el ámbito competitivo, donde su disciplina y esfuerzo buscan seguir marcando la diferencia.
En este primer capítulo de «Deportistas Sin Límites», auspiciada por el Instituto Neuro Sports de Chile, el goleador comparte con nosotros sus inicios en el deporte, sus memorias de infancia, cómo ha enfrentado los desafíos asociados a su discapacidad y el papel crucial que ha desempeñado su madre, su mayor apoyo en cada etapa de su vida y carrera deportiva.
¿Cómo fue tu infancia en Punta Arenas?
“Mi infancia estuvo muy marcada por el ambiente familiar. Cuando me diagnosticaron con parálisis cerebral, mi familia se enfocó principalmente en apoyarme con mi rehabilitación, lo cual no fue fácil, ya que en Punta Arenas no contamos con una sede de la Teletón. Sin embargo, pude tener una rehabilitación en el Club Los Leones desde los nueves meses, hasta hoy en día. Mi infancia estuvo marcada por el deporte, ya que mi mamá me lo fomentó cuando ya tenía una temprana edad y gracias a ello igual fui haciendo muchos amigos en el colegio y en la misma disciplina, porque inicié con el fútbol cuando era chiquito”.
“Cuando yo era pequeño veía harto fútbol, porque en familia lo que hacíamos, cuando jugaba Chile, mirábamos todos juntos los partidos de la selección. También cuando yo veía los partidos de chiquito, yo siempre lo replicaba en la cocina porque buscaba el balón y empezaba a jugar. Entonces mi mamá dijo -ya, vamos a meternos a una academia de fútbol-, entonces empecé a jugar. No era el mejor porque mi discapacidad me dificultaba”.
Veo que también estás ligado al mundo del tenis de mesa ¿Cómo surge ese despertar por la disciplina?
“Fue por el fútbol, porque cuando yo realizaba la disciplina con mis compañeros de colegio, a los 7 años aproximadamente, yo era el más debilucho. Me caía, me empujaban en el lado izquierdo, porque ahí tenía mi discapacidad, entonces mi mamá vio tanto eso que probamos con otro deporte. Fue ahí cuando me inscribí a un taller en la tarde porque mi mamá trabajaba, entonces yo la esperaba haciendo el taller y al frente de eso estaba el de tenis de mesa. Quise probar y me dijeron que estaba bien para ello, por lo que le escribieron una comunicación a mi mamá y ahí empezó todo respecto al tenis de mesa”.
“Fue un proceso lento, ya que para llegar a viajar a todos esos países estuve esperando más de 10 años de entrenamiento, o sea, yo primero partía con convencionales. Yo jugaba con gente normal en los nacionales y ahí hasta el 2020, ya que ahí partí como jugador paralímpico. Se me dió la oportunidad de poder viajar fuera del país, ser más reconocido por mi región y también ahí representando al liceo, a mi Liceo San José de Puntarenas”.
¿Cómo es la relación con tus compañeros del colegio y cercanos a pesar de tener la parálisis cerebral en el lado izquierdo?
“Mi discapacidad no es tan fundamental con ellos. Me ven como uno más, no es como que me aparten y que me discriminen. Igual gracias a mis logros deportivos soy como una persona a seguir, sin sonar egocéntrico. Somos una familia en todo el liceo y efectivamente con el deporte he sido reconocido casi por todo el establecimiento y por los profesores, así que me han dado tremendo cariño. Me han ayudado harto para que yo pueda regresar de buena manera en lo académico”.
¿Cómo ha sido la relación entre el colegio y el deporte desde la perspectiva psicológica? Haciendo los dos al mismo tiempo suelen chocar y provocar estrés en algunas ocasiones.
“Exacto, a veces chocan y a veces he tenido que estudiar tarde porque los entrenamientos igual son tardes, por ejemplo los de tenis de mesa son tipo de 18:00 a 22:00 horas, entonces llego a mi casa a las 23:00 horas y tengo que estar estudiando a esa hora para la prueba o tarea y ha sido igual cansador mentalmente”.
¿Tienes alguna preparación psicológica en ese sentido o tú mismo te lo has luchado solo con tu esfuerzo junto a tu familia?
“Ha sido de manera personal junto a mi familia, pero también tengo educadoras PIE que me han ayudado. Es importante lo que es el aspecto psicológico, porque con mi mamá lo habíamos visto y hay deportistas que tienen un talento increíble, pero sin abordar lo que es la mentalidad, pueden llegar a bajar su rendimiento. Es por ello que igual tengo que seguir mejorándolo».
Quiero que me cuentes cuál es tu discapacidad ¿Cómo es y en qué consiste para la gente que la desconoce?
“Yo nací con una discapacidad que se llama parálisis cerebral en el lado izquierdo, o sea, en todo el lado izquierdo tengo un déficit, disminución de músculo, tengo atrofiado algunas partes de ese lado. Obviamente ha sido una inseguridad en su momento, pero también me ha dado cosas positivas por el hecho de representar al país. He podido hacer lo que me gusta, he podido encontrar a gente igual que a mí y eso igual es importante”.
“Gracias a Dios yo he tenido buenos amigos que no han juzgado por tener una discapacidad, sino que me ven como alguien más y dejo de pensar en ello. Me río y hacemos actividades juntos, entonces han sido importantes para mí mis amigos y mi familia. Mi madre me dijo -quédate con la gente que te va a llevar para arriba, que te van a servir para más adelante-”.
Respecto al último Campeonato Nacional de Fútbol 7 Paralímpico, donde fuiste el goleador ¿Cómo evalúas tu desempeño y qué sentimientos te dejó el torneo?
“Primero tengo que agradecer al profe Marco Otaíza porque me dio la confianza, o sea, sin su confianza no hubiese rendido lo que rendí en el campeonato. Fue muy importante porque antes de eso no estaba en un club anteriormente. Yo quedé en la selección y después fui al mundial, entonces después de eso tenía que estar en un club y yo fui a probarme a la Teletón, pero ni siquiera me miró, me dijeron que -tú no, tú no eres de acá y no te podemos meter y no podemos darte el lujo de estar acá-. Busqué otra solución, fui donde el Pato y me llevó a UVM que ha sido un siete conmigo ha sido un siete conmigo, muy importante en mi desarrollo, ya que me dieron la motivación de jugar bien, con ganas y con esa confianza como le dije anteriormente”.
“Me preparé bien antes de venir. Yo jugué con compañeros, con gente más grande, en mi liceo, salía solo con mi mochila a correr en la cancha de pasto sintético hasta que llegó el día y se me dio lo de hacer goles”.
¿Cómo ha sido tu pasar por el Equipo de Fútbol 7 Paralímpico de la Universidad Viña del Mar?
“El Pato es capitán de la selección y tiene esa idealización de integrar a los que son nuevos… que estemos todos en equipo. También tengo al Bastián, al Matu, Darwin y a Jairo que ha sido súper importante, porque es muy maduro en sus aspectos y entonces igual trata de ayudar a todos a que estamos en familia. Desde mi punto de vista veo que tenemos que mejorar el aspecto psicológico en los partidos de alta presión y de toma de decisiones en el campo, ya que mejorando ese aspecto podremos lograrlo todo”.
Se que todos los goles que haces se los dedicas a tu mamá ¿Qué significa ella para ti en tu vida deportiva y en lo personal?
“Mi mamá me motiva para ser buena persona, me ayuda a fomentar el deporte, o sea, sin ella, no hubiese hecho nada de lo que estoy haciendo ahora. A pesar que uno tiene su discusiones con su madre, yo veo en el fondo que mi mamá ha sido una luchadora porque he sido yo con ella desde que me tuvo, entonces ella de toda la vida ha tratado de trabajar y mantenerse en buenas condiciones. Es mi mi inspiración inspiración para todo lo que haga en el trabajo, en el deporte o en el estudio, siempre está ahí atrás ayudándome”.
“Agradecérselo con tan poco como son los goles… yo creo que me falta más para agradecerle todo lo que ha hecho por mi. Entonces es como mi motivación y por eso se lo doy todo a ella”.
¿Cómo es ser deportista de región? Sobre todo que tú eres de Punta Arenas e igual te queda lejos Santiago.
“Tenemos muchas cosas que mejorar en el apoyo a los deportistas de región, ya que muchos se van perdiendo en el camino porque no hay apoyo económico y también porque está muy centralizado el deporte. Es muy difícil, pero lo bueno es que uno igual puede tener más visibilidad si es que es de región. No llegan los medios y eso es importante, por ejemplo, Mega, Chilevisión, Tele 13 y está aquí TVN pero de forma más exclusiva.
“Un deportista de la región no surge sin el apoyo de su familia y también del apoyo económico, entonces si no cumplen esas dos variables es imposible surgir entonces es muy difícil ser deportista de región. Tuve una charla respecto a todo esto donde se invitó a todos los deportistas de la región a dar ideas al respecto de la situación. Todos compartimos la misma idea de que sin el apoyo de la familia, sin el apoyo económico, no podemos entrenar y participar de los campeonatos que están centralizados en Santiago”.
Estás cursando este 2025 tu último año académico ¿Qué tienes pensado para tu futuro?
“He estado pensando harto en mi futuro académico a largo plazo. He estado viendo lo que es Ingeniería Audiovisual porque a mí me motiva igual editar, ver el resto de la tecnología, videos, fotografías, pero me dijeron que no había mucho ámbito laboral, así que estaba optando por otra carrera en mente que es Pedagogía en Educación Física. Ya como tercera opción está Administración de Empresas”.
¿Cuáles son tus principales desafíos para este 2025?
“Yo tengo mi meta que es poder estar centralizado acá en Santiago para poder realizar el tenis de mesa y también el fútbol. Quiero estar más dedicado al deporte porque igual he estado a veces desenfocado, por lo que este año quiero cambiar eso y estar más centrado en mí. Se vienen los Panamericanos juveniles y quiero estar bien, dar lo mejor para Chile. Lo otro que quiero es estar en los dos deportes, son mis dos pasiones. Siempre veo fútbol, estoy todo el día viendo vídeos de fútbol… por lo que me está quitando uno de mis sueños. sobre todo me da pena porque la UVM ha sido mi familia, o sea, ha sido el equipo que más me ha ayudado, siempre están alegres conmigo, entonces son importantes para mí”.


