En la pequeña comuna de Panquehue, ubicada en el interior de la provincia de San Felipe, en la Región de Valparaíso, el fútbol es una pieza fundamental en la vida diaria de sus habitantes. Familias enteras participan activamente en las jornadas competitivas de los fines de semana, mientras que muchos adolescentes y jóvenes de la zona buscan oportunidades educativas, ya sea en universidades de la región o en Santiago de Chile.
Así lo relata Jairo Moreno, actual presidente del equipo de Fútbol 7 UVM Paralímpico y seis veces campeón nacional en esta disciplina. Ingeniero civil en telecomunicaciones, Jairo ha encontrado en el deporte una manera de desarrollar sus habilidades y superar los desafíos asociados a su discapacidad. En una entrevista con Deporte Paralímpico, comparte sus inicios, cómo el deporte transformó su vida y cuál es su visión para el futuro del club en las competencias.
Para comenzar, me gustaría que nos hables sobre ti. Para quienes aún no te conocen, ¿Quién es Jairo Moreno, la persona que está detrás de la presidencia del club y quien además defiende los tres palos en los partidos del equipo?
Mi nombre es Jairo González Moreno. Me coloco Jairo Moreno en mis redes sociales, netamente por mi mamá que falleció cuando tenía 17 años. Siempre coloco mi segundo apellido en todo lo que puedo. Soy una persona de la Quinta Región, del Interior (Panquehue), que viene a la ciudad de Viña del Mar para estudiar. Como a grandes rasgos fue como mi gran cambio que habitualmente se hace en la gran zona del interior, ya que no existe una gran oportunidad de estudiar, uno va siempre a Santiago o la región, entonces me vine a estudiar aquí para poder optar a más oportunidades.
¿Cómo fue tu primer acercamiento al deporte durante tu infancia? ¿Practicabas alguna otra disciplina en ese entonces?
El fútbol fue la principal razón, porque en el lugar donde vivía era prácticamente el único deporte que se practicaba. Intenté con el básquetbol, pero apenas se jugaba; también probé voleibol, pero sucedía lo mismo. Así que el fútbol se convirtió en mi opción, no solo porque era lo más accesible, sino también por una especie de presión familiar. Mi tío, mi abuelo, mis primos, todos eran futboleros. Incluso mi papá llegó a ganar el regional en la categoría sub-45 y jugó el nacional.
En Panquehue, donde crecí, había entrenamientos gratuitos al lado de mi casa, así que pasaba prácticamente todo el día entrenando. Jugué en los clubes locales hasta que me vine a la ciudad. Es impresionante porque, cada vez que vuelvo a la comuna para visitar a mi familia, ni siquiera pasa un día antes de que alguien me invite a un partido. El ambiente futbolístico allá es muy intenso.
Además, mi relación con el deporte estuvo muy marcada por mi papá. Siempre me exigió mucho en el ámbito deportivo porque veía el ejercicio como una forma de enfrentar mi discapacidad. Su enfoque era que yo hiciera la mayor cantidad posible de deportes o actividades físicas para no decaer por mi condición. Creo que esa constante exigencia me acostumbró a ese estilo de vida deportivo.
Cambiando un poco de tema ¿Podrías compartir más detalles sobre tu discapacidad? ¿Cómo la describirías y cuáles han sido los principales desafíos que has enfrentado a lo largo de tu vida, tanto personales como en el ámbito deportivo?
Tengo hemiparesia espástica derecha, lo que significa que tuve un problema en el lado izquierdo de mi cerebro que afecta el lado derecho de mi cuerpo, ya que las funciones motoras están cruzadas. Este problema surgió cuando tenía 9 meses y los médicos solo me explicaron que fue causado por un ‘virus cerebral’, sin darme más detalles. Por otro lado, en mi infancia enfrenté más dificultades, ya que tuve que adaptarme a mis capacidades con los recursos que tenía disponibles. Con el tiempo, logré desarrollar casi por completo mis adaptaciones y hoy en día mi discapacidad no afecta significativamente mi vida cotidiana. Sin embargo, al llegar a los 30 o 31 años, empecé a sentir un poco más de cansancio, principalmente porque mi pierna izquierda no soporta completamente el peso de mi cuerpo debido al problema en el lado izquierdo de mi cerebro.
Ya conocemos un poco sobre ti y tu relación con el deporte, pero cuéntanos ¿Cómo fue que conociste el mundo del fútbol paralímpico? ¿Sucedió algún hecho en específico?
Conocí el mundo paralímpico prácticamente por casualidad. En 2012, una persona me detuvo en la calle y me preguntó si practicaba algún deporte, ya que, a pesar de mi discapacidad, notó que tenía un movimiento físico bastante decente, si se puede decir así. Me invitó a jugar fútbol con él, y esa invitación llegó en el momento justo, justo cuando el fútbol 7 paralímpico comenzaba a reorganizarse en Chile. Este tipo de disciplina está diseñada para personas con parálisis cerebral, que es mi condición, y me abrió las puertas a participar en campeonatos oficiales.
¿Cuál es la conexión que conlleva a tu participación del Equipo de Fútbol 7 UVM Paralímpico?
Primero, es importante aclarar que, en ese momento, la persona que me invitó me comentó que en Viña del Mar no había grupos organizados para personas con discapacidad. Me propuso entrenar en Santiago, y aunque al principio me preguntaba a mí mismo -¿En qué me estoy metiendo?- decidí intentarlo. Llegué a entrenar con los equipos de Santiago y ese mismo año jugué mi primer torneo nacional de la disciplina, donde salimos campeones. Posteriormente, en 2015, se creó la selección nacional de fútbol 7 paralímpico tras ese primer torneo nacional. Una de las condiciones para pertenecer a la selección era estar afiliado a un club, pero como para mí era complicado integrarme a los clubes de Santiago, uno de los entrenadores que también era de Viña del Mar, mencionó que había planes para organizar algo en la ciudad. Fue él quien me derivó a este proyecto en Viña.
Todo comenzó como un taller impulsado por el Instituto Nacional del Deporte, dirigido por Marco y Felipe. Este taller funcionó por un tiempo considerable, hasta que Marco decidió llevar la iniciativa un paso más allá y comenzar a competir en los torneos nacionales.
¿Qué retos enfrentas hoy en día como presidente del equipo?
El objetivo principal es cumplir de manera adecuada con el Instituto Nacional de Deportes (IND) que nos otorgó fondos para la compra de implementos y el arriendo de canchas. Queremos entregar el proyecto correctamente cuando se realice la fiscalización, a pesar de los problemas logísticos que hemos enfrentado. Como club, nuestra prioridad es cumplir con el IND para garantizar que queden satisfechos con los resultados. Esto es importante porque nos permitirá postular a nuevos proyectos el próximo año y solicitar más recursos para seguir creciendo. Por eso, estamos trabajando en reactivar el proyecto del club, que había quedado suspendido temporalmente.
¿Cuáles son los pasos a seguir ahora o para el próximo año?
Este año se debe renovar la directiva, ya que mi período como presidente llega a su fin. Personalmente, debo evaluar si me conviene continuar en el cargo, considerando mi situación actual, que no está relacionada directamente con el fútbol. En cuanto al club, mi prioridad es asegurar que cerremos de manera adecuada con el Instituto Nacional de Deportes (IND), como mencioné antes. Creo que esto es clave, ya que permitirá seguir accediendo a recursos y oportunidades en el futuro. Además, sería importante motivar a los apoderados y evitar que se pierda el entusiasmo por el proyecto. Es fundamental encontrar formas de mantener el compromiso y la continuidad del club para que lo que hemos construido hasta ahora se pueda sostener en el tiempo.


