Gustavo Adasme: “A nivel país, institucional y de clubes, se debe dar la oportunidad a los chicos con algún tipo de discapacidad”

Por Mathias Olguín. 

Maipú es una comuna de grandes historias, siendo en la Villa 4 Álamos el lugar donde se forjó la pasión de un hombre que ha dedicado su vida al deporte inclusivo. Gustavo Adasme Geraldo, nacido y criado en el barrio, ha trabajado por más de una década como técnico deportivo inclusivo, enfocando su labor en la iniciación al deporte y promoviendo la inclusión como un pilar fundamental en su metodología.  

Su compromiso y dedicación han dado frutos, y este 2024 lo llevaron a consagrarse como campeón nacional de Fútbol 7 Paralímpico, un logro que refleja su visión de que el deporte es para todos. A través de su trabajo, ha abierto oportunidades para muchos deportistas, derribando barreras y demostrando que la inclusión y la competitividad pueden ir de la mano  

En este tercer capítulo de «Deportistas Sin Límites», una entrevista auspiciada por el Instituto NeuroSport Chile, conversamos con Gustavo sobre su trayectoria, el impacto del deporte inclusivo y los desafíos que ha enfrentado para llegar a lo más alto.

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¿Cómo inició tu camino profesional en el deporte inclusivo? ¿A qué nivel influyó tu familia?

Esto nació relativamente debido a que un día estando en una clase de tenis, de iniciación de tenis, llegó un chico y me sentí incapaz de hacerle algo, de defectuar alguna clase con él. Por lo tanto, sentí que estaba al debe como profesor y como técnico tenemos que todos tener la disposición, la formación como para poder hacer algo con todos los chicos. No podemos quedarnos de manos cruzadas y el chico ya no puede seguir contando solamente los puntos en el deporte, tiene que participar de igual a igual. 

“De chiquito mi papá me inculcó el deporte, la actividad sana. De hecho yo no fumo, solo comparto un trago socialmente.”

Creo que eso a los 51 años me ha ayudado porque me siento muy activo e invito a los jóvenes a que pasen bien la vida, que la disfruten, pero que se cuiden, siempre con cuidado, que hagan todo lo que tengan que hacer, pero con cuidado. Siempre he estado ligado al deporte.

Por lo que me cuentas, comenzaste en el deporte adaptado con el tenis inclusivo. Cuéntame esa historia

Estaba hace mucho tiempo haciendo tenis inclusivo y yo comencé aproximadamente hace más de 10 años en Teletón. Llegué a trabajar en el Instituto Teletón Santiago como asistente de kinesiología, pero yo lo que buscaba era hacer algo de deporte. Me topé con gente maravillosa que me dio oportunidades como Paula Molina y Ana María Carrasco que eran las jefas de kinesiología, y Anita me dijo que en algún momento me iba a dar la oportunidad de trabajar en el deporte de Teletón. Al pasar unos meses me dió la oportunidad y estuve prácticamente cuatro años a cargo del tenis inclusivo de Teletón en silla de ruedas. Reuní muchos jóvenes que nunca habían hecho deporte, jamás. Chicos que venían saliendo del camastro de kinesiología y me la jugué mucho tiempo con ellos, llevándolos a distintos lados. 

Eso sí, no están las condiciones para poder hacer deporte inclusivo en Chile. Tienes que pedirle permiso a mucha gente… mucha gente aplaude, pero poca gente hace algo realmente. Pero hay gente fabulosa como Álvaro Gamboa que era presidente de un club deportivo de Maipú y me prestó la cancha arcilla sin ningún problema, llevé los chicos para ir a hacer deporte.  Trabajé con la Municipalidad de Maipú en algún momento con algún alcalde que me recibió de muy buena forma. También lo hicimos en la misma Teletón, viajamos a distintos lados, o sea, hicimos muchas cosas, nos recibió la escuela de Massú en Las Condes, pudimos tomar algunos chicos y meternos algún torneo como el Open Chile, cosas que jamás había visto que los chicos pasaran de una recuperación, a pegar la pelota, a hacer algún punto y jugársela en un torneo para evidenciar eso.

“Un chico pasó a segunda ronda y eso es algo impensado para alguien que hace seis, siete meses no jugaba nada. Solamente el trabajo te puede traer como consecuencia un éxito, y el éxito es simplemente el trabajo”.

¿Cómo llegaste al fútbol paralímpico?

Yo llegué al fútbol a través de Vladimir. Vladimir era un chico de Teletón, que tiene hemiparesia Varesia y llegó allá y empezamos en el tenis. Luego, terminó y empezó a estudiar, pero un día me fue a buscar a Teletón y me dijo -Profe, necesito de su ayuda. Hay un equipo de fútbol y usted, yo sé que nos puede ayudar-. Y esa fue la invitación y así llegué a INRPAC. Llegué un día sábado, dejé cosas que hacer por ir a mirar. Siempre me han gustado los desafíos. Recuerdo que fui a Las Condes donde estaban haciendo los entrenamientos en ese momento, la Ciudad Deportiva, Padre Hurtado y vi el equipo. 

Vladi hizo su pequeña clase con los chicos, con Claudio, con todos los profe que están allá, kinesiólogos también y tomé el equipo como por media hora. Pero les puse mi sello. Quizás no tan kinésico, porque yo no soy kinesiólogo. Yo soy técnico deportivo, yo soy un gallo que se dedica al deporte y a iniciar gente en el deporte de una forma seria, entendiendo que el deporte es individual, que cada persona tiene como adaptar el deporte. No tienes que imitar a otro porque tu musculatura o tu juego no es igual al otro, tienes que ser tú y eso ponerlo en juego. Eso me resultó, les gustó, hablé con los papás, hicimos un compromiso la verdad. Hicimos un compromiso donde dijimos -Esto es un proceso largo, van a haber días donde no va a venir nadie, van a haber días duros, pero de esos días nos vamos a acordar si nos va bien-. 

El año 2024 fue un año histórico para el equipo de INRPAC, logrando ser campeones del Campeonato Nacional de Fútbol 7 Paralímpico. ¿Cómo viviste ese proceso y que significó para para ti y para el plantel levantar ese trofeo? 

Mira, lo primero es que esto nació con un compromiso con los padres de los chicos de la INRPAC, quienes son los que hacen este proceso de INRPAC, o sea, voy a ser superhonesto que INRPAC tiene el nombre pero los papás son los que hacen esta institución. Yo lo digo con todo conocimiento de causa porque trabajo allá y trabajo para ellos y hemos hecho un trabajo serio y las cosas se han dado. Después de las primeras clases yo les comenté que esto iba a ser un proceso y yo creo en el trabajo como proceso, o sea, vamos a pasar una etapa donde nos tenemos que conocer, vamos a pasar una etapa de compromiso, donde tienen que creer en el profe, donde el profe también tiene que demostrarles que es un trabajo serio tomando medidas que son serias. También siendo muy respetuoso entre nosotros.

“Llegó un tiempo de conocernos. Yo les pedí a ellos que se conociesen, que supieran cuáles eran las falencias y las facilidades que tenían para jugar el fútbol. Todo lo que tenían a favor y lo que tenían en contra”

Por lo tanto, algo muy sencillo. Si yo sé que mi lado izquierdo es el hemiparésico y el lado derecho es el bueno, yo no te puedo lanzar la pelota al izquierdo porque te comprometo. Por lo tanto, ahí va el conocerse. O sea, yo sé que mi compañero que está al lado no cabecea, por lo tanto, no te levanto la la pelota, si no te comprometo. Entonces, desde ese punto de vista, hay un compromiso de conocerse. Lo otro, en el entrenamiento la entrega es al 120-110%, no es al 100, es al 110%. Usted va a entrenar y usted va a entregar el 110%, porque mañana va a ser mejor. Vamos a tener un día que va a ser bajo pero hay que subir la cabeza. 

Yo miro hacia atrás y yo veo que el éxito está netamente en todo el proceso que tuvimos, el equipo en cómo se acopló, cómo tuve que trabajar con ellos para que creyesen en que sí podían ganarle a la misma UVM, a la Teletón dos o tres veces y si tuviesen la interesa de que si algo pasaba en algún momento ellos se pudiesen levantar. Yo tengo un dicho que es super claro para mí. El cómo te hablas tú cuando te has caído, habla de lo que eres y cómo eres tú como persona. Por lo tanto, si tú te equivocas, creo que ese momento me demuestras lo que tú eres. Porque las buenas nos damos la mano todos, pero las malas, ¿cuántos quedan? Me sobran dedos, ¿cierto? Entonces, eso trabajamos con los chicos y me gustó mucho porque eso se notó.

“Hoy día la medalla que nosotros nos colgamos como INRPAC o los trofeos que pueden llegar de aquí en adelante son solamente el flash, la foto, pero tú tienes que mirar para atrás que esto es consecuencia del trabajo. No es casualidad que hayamos llegado de esta forma.”

¿Cuál fue su momento favorito del campeonato?

Uno de los momentos más inolvidables para mí, como sabes trabajo mucho lo emocional y lo psicológico, ya que para mí es fundamental. Yo recuerdo mucho el 1-0 en contra contra la UVM en la final, porque creo que ese momento, esa instancia, me mostró todo el camino que habíamos hecho, más allá de lo futbolístico. El factor psicológico de los chiquillos me demostró y me emocionó verlos cómo tomaron el balón, cómo se abrazaron dos o tres, cómo se hablaron, cómo se organizaron, me miraron dos o tres, y yo dije -El trabajo que habíamos hecho- y de un dos por tres de nuevo, avasallando, avasallando y como que nada hubiese pasado. De hecho, un chico brazo al otro, se abrazaron firme y se gritaron, así como -Vamos, que aquí hay trabajo-. Y yo le decía -El trabajo, el trabajo-. Y realmente me emocionó ver eso. Eso no se me olvida el 1-0 en contra, en vez de ver el 1-0 a favor o el golazo de no sé quién, de verdad que de lo malo uno siempre tiene que sacar algo bueno. Uno en la cabeza, todas las cosas malas uno las debe botar porque si no después te acuerdas de lo malo.

“Me pasan el tenis que a los chicos se les queda un punto enredado y pierden un set completo porque no se sacaron esa pelota encima. Entonces, al revés, se borra eso y en la siguiente la gano”.

Recuerdo muy bien como ellos se levantaron, como ellos se alentaron y después fueron a la carga. Tuvieron una confianza absoluta, yo prefiero creer que tener fe, porque el creer se debate con algo que tú ya estudiaste algo que es sustantivo y la fé es si bien hay que tenerla, pero la fe es como algo utópico. Yo creo fielmente en el trabajo que hacemos. Me equivoco, me puedo equivocar, ojo. Me puedo equivocar, así como nos ha tocado perder, perdimos la final pasada con UVM y perdimos. Nos desconcentramos cinco a diez minutos y nos hicieron dos goles y no los sacamos. Pero ahora fue solamente trabajo y convicción en lo que tienen que hacer.

 ¿Considera que el equipo ya cerró un ciclo con los logros alcanzados, o cree que aún quedan más desafíos por afrontar este año? 

De la mano con eso tengo que decir que hubo que luchar mucho con el miedo del fracaso. Yo tuve un equipo que ya había perdido dos o tres torneos, que hace mucho tiempo no ganaba y tenía gente que tenía mucho miedo al fracaso, miedo a volver a perder y a volver a salir cabizbajo. Fue un proceso largo. Para eso los llevé a jugar a distintas poblaciones, donde había gente que no los conocía y jugaron con gente convencional. Lo llevé al extremo del nivel de estrés porque les exigí mucho físicamente, cosa que este partido (la final) lo sintieran hasta más tranquilo y ellos lo entendieron. Creo que el trabajo es grupal, el equipo fue el que ganó. Fue un trabajo de hablar uno a uno para decirle que tiene esta fortaleza, esto es lo que tú tienes de bueno, estas son tus debilidades, trabajemos esto y todos entendieron el mensaje y lo entendieron porque vieron que llegó más gente, porque también vieron convencido un cuerpo técnico. Quiero agradecer a Claudio, a Gerardo, a Nicolás y se me olvida la chica, Camila, se me olvida un poco el resto del equipo, pero son fabulosos.

“Había un equipo donde yo estaba gritando, pero los chiquillos atrás tenían clara su función. Un equipo de trabajo de seis, siete personas detrás de ellos. Alguien se caía y habían dos, tres kinesiólogos y sabíamos muy bien lo que tenían que hacer, yo me despreocupé.”

Entonces ¿Cuál es el desafío para 2025, o aún está en busca de uno?

Creo que lo que viene es buscar otros desafíos. Buscar desafíos mayores. Yo como técnico lo personal buscar un desafío mayor, ojalá poder avanzar, que se dé alguna oportunidad más adelante, tomar esto con la seriedad que implica con el respeto que que merecen todos estos chicos y su familia, pero yo creo que la exigencia mayor que tenemos ahora es seguir jugando al mismo nivel, es ingresar más jugadores, buscar más jugadores, ampliar la gama de jugadores, hacer un juego de igual a igual. Si en algún momento nos toca jugar con algún equipo de afuera, que ojalá se nos dé la oportunidad de estudiar el equipo rival y darle pelea. Yo lo veo desde este punto de vista, si representamos alguna vez a Chile o seguimos representando a INRPAC, representamos a Santiago o representamos a ese grupo de chicos con discapacidad que está ahí en la casa, venga, esto es vida.

El fútbol paralímpico sigue creciendo en Chile, pero aún enfrenta varios desafíos. Desde tu experiencia ¿Qué crees que falta para que la disciplina tenga más apoyo y visibilidad en el país?

“Yo creo que lo principal es que a nivel de comunas, a nivel país y a nivel de instituciones y de clubes, se debe dar la oportunidad a los chicos con algún tipo de discapacidad”.

Creo que lo que nos sirve es que se haga más conocido y dejar de pensar en el niñito que está corriendo y tiene una pelota y que se ve lindo, porque no estamos hablando de eso, estamos hablando de un chico que más adelante tiene que estudiar algo técnico en el deporte para que sea otro profe. ¿Entiendes? Tenemos que abrir y dejar esa barrera de que el chico tiene que contar los puntos. No señor. Hay mucho deporte y sí tú te das cuenta, Chile va a algún lado con una cantidad x de deportistas, va Brasil con 400, va a Australia con no sé cuánto. Entonces, son sociedades que han visto en el deporte una salida y un trabajo bueno y que sí se puede y es serio. Yo creo que aquí lo que falta es incluir en todas las comunas torneos y darles visibilidad. Vayan, porque esto es bueno, esto es serio, acá hay trabajo. Esto va de la mano con la salud, cultura y educación. Entonces, si queremos mejorar esto, vamos de una forma seria y acá los profesionales, la gente que trabajamos acá, que nos hemos hecho un camino, también tenemos que trabajar serio, o sea, esto es mucha dedicación, es mucha dedicación.

“Yo me he visto en la noche planificando y viendo cosas como el torneo, por ejemplo, yo hice como cuatro o cinco formaciones, si te tuviese que contar, yo les mandé marca personal a los rivales, porque yo los vi dos tres veces y vi videos, o sea, intenté hacer un trabajo super serio y me resultó y nos resultó al cuerpo técnico.”

Ahora, para incluir como te digo, yo creo que formar equipos en las comunas, incluir gente, hacer torneos y que la gente vaya, que se atrevan, que los papás lleven a su hijo, que no se queden en la casa mirando el computador. Eso es importante. 

¿A qué nivel es determinante el factor psicológico de un deportista paralímpico/adaptado?

No me gusta la explicación de que no puedo, no. Hay gente que tiene estrés, porque no puede ir a trabajar y no tiene que comer. Esa gente tiene estrés, nosotros tenemos todo. Una discapacidad en lo posible, y siendo muy respetuoso en lo que ellos viven, no te tiene que frenar. No te tiene que frenar. Entonces, el factor psicológico también viene desde la casa. ¿Qué te dice el que está al lado? Claro, hay situaciones que son tristes, pero se abriga y vaya, porque el profe lo está esperando en la cancha y eso me gustó mucho de algunos papás. Muchos chicos no querían ni levantarse los días nublados y con lluvia estábamos entrenando. Entonces yo después yo lo felicité, les dije -A usted, a usted y a usted, quiero darle un abrazo. Se merecen un abrazo porque realmente me demostraron que son de verdad-. No hay quien se pueda parar delante tuyo y se lo he dado a saber a los chiquillos y me han demostrado que tienen el corazón más grande que cualquiera nosotros. Nosotros somos así de chiquititos al lado de los chicos, yo se les he dicho que todos los días yo aprendo de ellos.

¿Qué es lo que más le motiva de su trabajo con los chicos y cómo cree que impacta en sus vidas y en la suya?

Creo que una de las cosas que más me ha motivado es como el ser humano puede ver como algo común el ayudar a otro. Me motiva mucho el ver un chico que no se paraba y no corría tan rápido o no hacía un trabajo adecuado, después verlo con la conducción del balón, o en lo que haga, lo hace mejor y se devuelve y te dice -Sabe, yo no me tenía fe, pero usted me movió algo acá-. Eso te motiva, te motiva a ver la felicidad de alguien, te motiva. Yo soy super bajo perfil, mi trabajo de acá es lo que ya logramos. Ojalá más adelante se den instancias como te digo para poder mostrar lo que hago. Pero estos chicos, por ejemplo, todos los días me llaman si pueden.

“Siempre y siendo super consecuente con lo que te digo, todos los días voy si puedo a entrenar con alguno, hacer alguna actividad. Porque no pueden faltar profes. Es un país donde no deben faltar profes, chiquillos.”

Aquí debería estar lleno de gente que quiere trabajar con esto. Porque los chicos son fabulosos. El aprendizaje que me dejan es más grande, porque ellos me hacen ver a mí así de chiquitito. Ellos son gigantes. Son gigantes de un corazón y una superación. Sus vidas son una de las cosas más lindas que yo voy a ver.

¿Qué mensaje le diría a los deportistas de la disciplina?

A mí se me han cerrado mil puertas. Yo fui a un lado ahora que tiene que ver con el fútbol hace poco. Imaginate, yo soy técnico deportivo, saqué un premio de excelencia académica en la universidad, estudié otra cosa, trabajo con chicos con discapacidad, hice un curso corto ahora en el colegio entrenadores, para meterme y tener un cartón del fútbol. Fui a un lado y no me dejaron estudiar. No me dejaron estudiar. Yo no sé cuál fue el prejuicio, pero pedí hacer el curso corto y no me dejaron con todo lo que estudiaba. Esa fue una cerrada de puerta que yo dije -No me la voy a permitir. No me la voy a permitir, voy a ser consecuente con ello-. Me dolió mucho, me dio mucha pena porque siento que si una persona tiene toda la capacidad y las ganas, dale la oportunidad.

«Yo a los chicos les digo -No acepten un no-. ¿Te cerraron una ventana? Golpeé la puerta ¿Te cerraron la puerta? Golpeé la casa de al lado.»

No se quede, la vida es fabulosamente hermosa, es dura, pero la vida es fabulosa, hermosa y tienen que ser felices con el deporte. El deporte te da muchas cosas lindas, desde lo químico te mantiene feliz, te hace volar, conoces gente fabulosa. Obviamente que los rivales en su momento lo odian, pero después te das la mano, porque esto es una actuación que dura lo que dura el partido. Me enojo muchas veces, pero los calmo y voy donde el rival y le doy la mano, felicito a los rivales. Nos ganen o nos ganemos. Yo los felicito porque la vida es una sola, no podemos perder tiempo en peleas, tonta. Uno lo aprende uno después con los años, cuando ya se ha enojado mil veces. 

Mathias Olguin
Mathias Olguin
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